Llama la atención el hecho de entrar y salir de una reserva natural, bien señalizada para que nadie haga lo que no debe dentro de ella.
17 de noviembre de 2008
Cañon del Rio Lobos
Llama la atención el hecho de entrar y salir de una reserva natural, bien señalizada para que nadie haga lo que no debe dentro de ella.
7 de octubre de 2008
Picos de Europa; Fuentede
En los Picos de Europa, llegando a Fuentede atravesando toda la gargata del Hermida, tenemos uno de los espacios naturales protegidos más antiguos de España.
Estamos rodeados de altos picos de piedra caliza, que en días claros y de sol reflejan todo tipo de colores.
Nosotros tuvimos suerte, ya que no nos tocó encontrarnos con mucha gente, y eso te permite disfrutar de la soledad que te ofrece la montaña y ed la compañía con la que quieres estar.
Anita, vaya pinta..... lo pasamos bien verdad?
Las vistas son impresionantes, la sensación que dan la altura de lo diferentes picos es algo dificil de describir.
Además tuvimos suerte con el día, fue claro pero tampoco pasamos calor.
La parte final es menos agradable a la vista, ya que ya entras en una pista forestal bastante empinada, que además estaba de obras de canalización.
De todas formas, el final del camino atraviesa un pequeño bosque, que debido a la hora que era, nos dio un pequeño respiro, ya que en pleno agosto a las 13:00 horas el calor aprieta.
Y por fin llegamos a nuestro destino final.
6 de octubre de 2008
Sierra de la demanda
5 de octubre de 2008
Nacedero del Urederra
Es muy sencillo, y de hecho, si os decidis a hacerlo, vereis que hay una gran afluencia de familias completas, lo que da fe de lo sencillo de la subida.
El ascenso, como ya hemos señalado, es muy sencillo, pero de gran belleza, ya que trascurre rodeado de abundante vegetación y siempre con el sonidi del agua presente.
No se tarda más de 1 hora y media en subir y bajar, por lo que si se madruga, se puede aprovechar el día para pasear por los alrededores y ver el pueblo, ya que también tiene su encanto. Podremos ver un lavadero restaurado y el frontón, así como la arquitectura propia de la zona.
Cuando regresemos, podemos tomar una ruta alternativa, un desvío a la izquierda que nos evitará tener que subir una cuesta bastante empinada y en ziz-zag que se hace enterna, sobre todo por que ya estamos casi al final del recorrido.
2 de octubre de 2008
Ibon del Acherito
El comienzo del paseo discurre al lado del río, por una estrecha senda en la que debemos tener cuidado con las posibles placas de hielo.
Una vez lleguemos a unos carteles informadores, el camino ya es más suave, iremos a media ladera y mirando hacia la izquierda podemos ver como cogemos altura poco a poco, tomando como referencia un viejo olmo, donde hemos dejado el coche.
En esta parte nos tocará pasar a otros montes, todo a media ladera, y sin maoyes dificultades.
Como poco a poco vamos cogiendo altura, el frío va siendo más intenso aunque como el ejercicio es considerable, no es incomodo.
Tambien nos iremos adentrando cada vez más en la nieve, por lo que también es imprescindible ir provisto de calzado de montaña para no pasarlo mal, lo mismo pasa con la ropa, que sea la adecuada, ya que estamos en lo pirineos y el tiempo puede cambiar en cuestión de minutos.
Se trata de una ascensión cómoda y con una buena sensación fotografía que con días despejados deja disfrutar de unas vistas impresionantes.
Si la compañía es buena es una manera de pasar toda la mañana por el monte, ya que una vez arriba tomaremos algo para continuar bajando hasta el coche.
El ibón, o lagos de montaña, está encerrado en un circo de altas paredes, la imagen que podemos observar con el contraste del agua y la nieve no deja de ser una cosa curiosa y de gran belleza.
A continuación dejo algunas imágenes tomadas por el grupo (Javi, ya sabemos que tu eres el fotografo)
El descenso, es muy comodo, ya que desde el mismo ibon hasta que llegamos al riachuelo que nos lleva hasta el coche, es a media ladera, muy cómodo.
Después ya la cosa cambia, ya que dejamos la nieve y pasamos a piedras sueltas en pendiente bastante pronunciada, que hace que las rodillas se resientan.
El final del trayecto nos lleva otra vez al lado del riachuelo hasta el coche. No deja de ser interesante fijarnos en todo, nosotros tuvimos la suerte de ver un sarrio, y nuestro fotógrafo, al tomarnos una ventaja considerable, entabló una amistad de por vida con un pastor de la zona, el cual nos tuvo entretenidos un rato hablándonos sobre las costumbres del lugar y el pastoreo.